El trastorno del espectro autista (TEA) afecta a millones de personas en todo el mundo y puede influir en la forma en que una persona se comunica, procesa la información e interactúa con los demás. Como el autismo se manifiesta de manera diferente en cada individuo, encontrar opciones de apoyo eficaces sigue siendo un reto. Aunque actualmente no existe una cura para el autismo, los investigadores continúan estudiando terapias que puedan ayudar a apoyar ciertos síntomas y mejorar la calidad de vida.
Un área que ha despertado un creciente interés científico es el cannabidiol, más conocido como CBD. Extraído de la planta de cáñamo, el CBD es un cannabinoide no intoxicante que se ha estudiado por su interacción con el sistema endocannabinoide del cuerpo. Aunque la investigación sobre el CBD y el autismo todavía está en desarrollo, los primeros hallazgos sugieren que podría tener el potencial de apoyar ciertos síntomas relacionados con el autismo en algunas personas.
¿Qué es el trastorno del espectro autista?
El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo que suele hacerse evidente durante la primera infancia. La palabra “espectro” refleja la amplia variación de síntomas y niveles de gravedad. Algunas personas necesitan apoyo durante toda la vida, mientras que otras viven de forma independiente con desafíos relativamente leves.
Los investigadores creen que el autismo se desarrolla a través de una interacción compleja entre factores genéticos y ambientales. Aunque no se ha identificado una única causa, la genética parece desempeñar un papel importante. También se están investigando influencias ambientales durante el embarazo, como determinadas infecciones o complicaciones, como posibles factores contribuyentes.
Las características comunes del TEA incluyen:
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Dificultades con la comunicación y la interacción social.
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Comportamientos o rutinas repetitivas.
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Intereses restringidos.
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Mayor sensibilidad a sonidos, luz, olores o tacto.
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Dificultades para adaptarse al cambio.
Algunas personas con autismo también experimentan ansiedad, trastornos del sueño o epilepsia. De hecho, la epilepsia se presenta con mucha más frecuencia en personas con TEA que en la población general.
¿Por qué es tan difícil tratar el autismo?
Como el autismo afecta a cada persona de forma diferente, no existe un único tratamiento que funcione para todos. Los enfoques actuales suelen combinar terapia conductual, apoyo educativo y, cuando corresponde, medicación para manejar síntomas específicos como ansiedad, agresividad o convulsiones.
Los investigadores continúan buscando formas adicionales de apoyar a las personas con autismo. Un área prometedora se centra en comprender cómo difiere la comunicación entre las células cerebrales en las personas con TEA.
Señalización cerebral y autismo
Varios estudios sugieren que algunos síntomas relacionados con el autismo podrían estar vinculados a un desequilibrio entre las señales excitatorias e inhibitorias en el cerebro. Normalmente, estas señales se mantienen cuidadosamente equilibradas, lo que permite al cerebro procesar la información de forma eficiente.
Cuando la señalización inhibitoria se reduce, el cerebro puede sobreestimularse. Esto puede contribuir a la sobrecarga sensorial, haciendo que experiencias cotidianas como sonidos fuertes, luces brillantes o contacto físico resulten abrumadoras.
Por ello, los científicos se han interesado en tratamientos que podrían ayudar a restaurar este equilibrio.
En una investigación experimental realizada en la Universidad de Stanford, los investigadores lograron aumentar la señalización inhibitoria en ratones que mostraban comportamientos similares al autismo. Aunque esta técnica se basaba en métodos avanzados de laboratorio que actualmente no pueden aplicarse en humanos, destacó la importancia de una actividad cerebral equilibrada en la investigación sobre el autismo.
¿Por qué los investigadores estudian el CBD?
El CBD ha atraído una considerable atención científica porque interactúa con el sistema endocannabinoide (SEC), una compleja red de señalización implicada en el mantenimiento del equilibrio en todo el cuerpo.
El SEC desempeña un papel en la regulación de numerosos procesos biológicos, entre ellos:
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Estado de ánimo.
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Respuestas al estrés.
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Sueño.
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Memoria.
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Función inmunitaria.
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Comunicación entre células nerviosas.
A diferencia del THC, el CBD no produce un “subidón” psicoactivo. En su lugar, los investigadores creen que puede influir en varios receptores implicados en el mantenimiento del equilibrio neurológico.
Esto ha llevado a los científicos a investigar si el CBD también puede influir en algunos de los mecanismos biológicos asociados con el autismo.
¿Qué dice la investigación?
Uno de los estudios más citados fue publicado por investigadores de la Universidad de Washington utilizando un modelo de ratón del síndrome de Dravet. El síndrome de Dravet es una forma rara de epilepsia que a menudo se presenta con comportamientos similares al autismo.
Los investigadores observaron que los ratones no tratados mostraban una interacción social reducida, evitando a menudo el contacto con otros ratones. Tras recibir dosis relativamente bajas de CBD, estos animales pasaron significativamente más tiempo interactuando socialmente.
Los investigadores también midieron la actividad eléctrica dentro del cerebro. Sus hallazgos sugirieron que el CBD puede influir en la comunicación entre neuronas al interactuar con el receptor GPR55, ayudando potencialmente a restaurar un equilibrio más saludable entre la señalización excitatoria e inhibitoria.
Estos hallazgos ofrecen información valiosa sobre cómo podría actuar el CBD, pero es importante recordar que los estudios en animales no pueden predecir con certeza los resultados en humanos.
¿Qué muestran los estudios en humanos?
Aunque los estudios en animales ofrecen un punto de partida importante, la investigación en humanos sigue siendo relativamente limitada.
Varios pequeños estudios observacionales y ensayos clínicos han informado mejoras en síntomas conductuales, ansiedad, calidad del sueño e irritabilidad en algunos niños y adolescentes que recibieron tratamientos basados en cannabinoides. Sin embargo, muchos de estos estudios utilizaron fórmulas que contenían tanto CBD como pequeñas cantidades de THC, lo que dificulta determinar la contribución específica del CBD por sí solo.
Además, los diseños de los estudios, la duración de los tratamientos y las dosis varían considerablemente entre investigaciones. Como resultado, los investigadores coinciden en que se necesitan ensayos clínicos más grandes, controlados con placebo, antes de poder extraer conclusiones claras.
El CBD no es una cura para el autismo
Aunque la investigación disponible es alentadora, el CBD no debe considerarse un tratamiento ni una cura para el trastorno del espectro autista.
La evidencia actual sugiere que el CBD puede ofrecer beneficios de apoyo para ciertos síntomas en algunas personas, pero las respuestas varían mucho de una persona a otra. Más importante aún, los investigadores todavía no han establecido la dosis óptima, la seguridad a largo plazo ni la eficacia en diferentes grupos de edad.
Los padres o cuidadores que estén considerando el CBD deben hablarlo siempre con un profesional sanitario cualificado, especialmente cuando se utilizan medicamentos para la epilepsia u otros medicamentos con receta.
Elegir un aceite de CBD de alta calidad
Si decide explorar el CBD como parte de su rutina de bienestar, la calidad del producto es importante. Un aceite de CBD fiable debe producirse a partir de cáñamo cultivado de forma orgánica, estar analizado por laboratorios independientes y estar claramente etiquetado en cuanto a su contenido de cannabinoides.
Los aceites de CBD de espectro completo contienen una variedad de cannabinoides y terpenos presentes de forma natural que pueden trabajar juntos mediante lo que los investigadores describen como el efecto séquito. Muchos usuarios prefieren este tipo de extracto porque conserva la composición natural de la planta.
La investigación en curso ofrece perspectivas prometedoras
El interés por los cannabinoides sigue creciendo a medida que los científicos aprenden más sobre el sistema endocannabinoide y su papel en la salud neurológica. Aunque actualmente el CBD no puede recomendarse como tratamiento para el autismo en sí, la evidencia científica existente ofrece una base valiosa para futuras investigaciones.
A medida que nuestra comprensión continúa evolucionando, estudios clínicos más amplios ayudarán a determinar si el CBD podría llegar a convertirse en una opción de apoyo para ciertos síntomas relacionados con el autismo.
“La investigación científica continúa ampliando nuestra comprensión del CBD. Aunque la evidencia es prometedora, la interpretación cuidadosa y los estudios clínicos bien diseñados siguen siendo esenciales antes de poder establecer conclusiones definitivas.”
Fuentes
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Kaplan JS, Stella N, Catterall WA, Westenbroek RE.
Cannabidiol attenuates seizures and social deficits in a mouse model of Dravet syndrome.
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Trastorno del espectro autista.
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https://www.ninds.nih.gov/health-information/disorders/autism-spectrum-disorder